Cuando una familia escucha la palabra demencia, es normal pensar inmediatamente en la enfermedad de Alzheimer y en la pérdida de memoria. Sin embargo, la realidad es mucho más amplia. Existen diferentes tipos de demencia y cada una comienza afectando a distintas zonas del cerebro, por lo que sus primeros síntomas pueden ser muy diferentes.
Conocer estas diferencias favorece un diagnóstico precoz, una atención más personalizada y una mejor calidad de vida para la persona afectada y su entorno.
Enfermedad de Alzheimer
Es la demencia más frecuente y representa alrededor del 60-70 % de los casos. En sus fases iniciales se dañan el hipocampo y la corteza entorrinal, responsables de formar nuevos recuerdos.
Olvido de conversaciones o acontecimientos recientes.
Repetición frecuente de preguntas.
Pérdida de objetos.
Desorientación en lugares conocidos.
Con el tiempo aparecen alteraciones del lenguaje, del razonamiento y de la autonomía.
Demencia frontotemporal
Suele aparecer entre los 45 y los 65 años y afecta a los lóbulos frontal y temporal, relacionados con la conducta, las emociones y el lenguaje.
Cambios de personalidad.
Falta de empatía.
Conductas impulsivas o socialmente inadecuadas.
Problemas para expresarse o comprender el lenguaje.
La memoria puede mantenerse conservada al inicio.
Demencia con cuerpos de Lewy
Se produce por el depósito de alfa sinucleína en el cerebro y presenta características muy particulares.
Alucinaciones visuales tempranas.
Fluctuaciones cognitivas importantes.
Trastorno de conducta del sueño REM.
Rigidez y lentitud similares al Parkinson.
La memoria suele afectarse más tarde.
Demencia vascular
Está relacionada con ictus o lesiones de los vasos sanguíneos cerebrales.
Lentitud para pensar.
Problemas de atención.
Dificultad para planificar.
Alteraciones del equilibrio y la marcha.
Evolución habitualmente escalonada.
Atrofia cortical posterior
Es una variante poco frecuente, generalmente relacionada con el Alzheimer, que afecta primero a las áreas visuales del cerebro.
Dificultad para reconocer objetos o caras.
Problemas para leer o escribir.
Alteración de la percepción de distancias.
Desorientación espacial.
La memoria puede conservarse durante las primeras fases.
Conocer es comprender. Comprender es cuidar mejor.
No todas las demencias comienzan igual ni necesitan los mismos apoyos. Detectar los primeros cambios y consultar de forma precoz permite iniciar tratamientos, estimulación cognitiva y apoyos adaptados a cada persona.
En Empatía Déjame Cuidarte creemos que cuidar va mucho más allá de atender las necesidades físicas. Significa comprender la enfermedad, respetar la historia de cada persona y acompañarla con profesionalidad, paciencia y cariño.
Porque detrás de cada diagnóstico sigue existiendo una persona con recuerdos, emociones y una vida que merece ser vivida con dignidad.