Cuando un familiar empieza a mostrar quejas de memoria, desorientación en tiempo o espacio, o cambios de comportamiento que resultan extraños o nuevos, por ejemplo, “en ocasiones hace cosas que no hacía” o piensas que “no es el mismo de antes”, lo más importante es actuar pronto, pero con calma y empatía.
En primer lugar, hay que pedir cita con el médico de atención primaria y contarle lo que sucede. Si lo considera oportuno derivará el caso a Neurología. Debes saber que la lista de espera en la sanidad pública es larga así que ten paciencia porque pueden tardar meses en dar una cita, por eso en cuento notes algo, no tardes en comenzar el proceso.
Aquí tienes los pasos clave:
- OBSERVAR Y ANOTAR LOS CAMBIOS.
Antes de sacar conclusiones, es útil registrar:
- Qué comportamientos concretos has notado.
- Cuándo comenzaron.
- Con qué frecuencia ocurren.
- Si están relacionados con algún suceso reciente (estrés, enfermedad, medicación nueva).
Esto ayudará mucho al profesional de salud a entenderla situación
- HABLAR CON LA PERSONA CON DELIZADEZA.
A menudo quien lo sufre también está preocupado.
- Evita confrontaciones o corregir bruscamente.
- Usa un tono tranquilo: “he notado que últimamente te cuesta recordar algunas cosas, ¿cómo te estás sintiendo?
- Mostrar apoyo es clave para que o se sienta juzgado.
- SOLICITAR UNA VALORACIÓN MÉDICA.
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- Médico de atención primaria (primer paso)
- Y si es necesario, derivación a neurología o unidad de memoria.
Cuanto antes se evalúe, mejor.
- REVISAR MEDICACIÓN Y HÁBITOS.
A veces pequeños ajustes ayudan mucho. El médico puede valorar si alguna medicación afecta la memoria o si hay factores como sedentarismo, mala alimentación o aislamiento social.
- ASEGURAR UN ETORNO SEGURO.
Mientras se aclara la causa, conviene:
- Evitar riesgos en casa (gas, llaves, escaleras)
- Acompañarle en salidas si se desorienta.
- Mantener rutinas claras y estables.
- NO ASUMIR UNA ENFERMEDAD SIN DIAGNÓSTICO.
Es normal sentir miedo, pero la evaluación precoz permite descartas causas reversibles y, si hubiera un deterioro cognitivo, iniciar apoyos desde fases tempranas para mantener calidad de vida.
¿QUÉ SUCEDE EN LA CITA CON EL NEÚROLOGO?
El Neurólogo, como cualquier otro especialista, nos hará preguntas sobre antecedentes y síntomas para elaborar una historia clínica. Preguntará directamente al paciente y también a los familiares. Es muy conveniente que la persona vaya acompañada de algún familiar que le conozca bien y pueda explicar todos los cambios y la evolución. Es decir, el antes y el ahora, ya que las personas con problemas de memoria tienden a negar o minimizar los síntomas.
Le harán una exploración neurológica para ver cómo funciona el sistema nervioso.
Son pruebas indoloras para ver reflejos, fuerza muscular, coordinación, sensibilidad y movimientos oculares. Puede que soliciten pruebas adicionales como análisis de sangre, electroencefalograma (EEG), resonancia magnética (RM), TAC, etc
Otra parte importante de la exploración será evaluar las funciones cognitivas: lenguaje, memoria, atención, funciones ejecutivas, habilidades visuoespaciales y escritura.
Por último, el Neurólogo hará una valoración diagnóstica:
- Que todo es compatible con envejecimiento normal.
- Que hay un deterioro cognitivo (requiere seguimiento).
- Que existe una demencia en fase inicial u otra enfermedad neurológica.
- O que falta información y solicita más pruebas.
Actualmente el tratamiento del deterioro cognitivo y de las demencias se aborda desde el punto de vista farmacológico y no farmacológico. Por un lado, en algunos casos, se recetan medicamentos que ralentizan en la medida de lo posible el avance del deterioro y la demencia.
Y por otro lado, en todos los casos recomiendan Estimulación Cognitiva varias veces a la semana. El tratamiento no farmacológico es indispensable y
complementario junto con llevar hábitos de vida saludables en cuanto a alimentación, descanso, actividad física y buen nivel de socialización.