Esta guía está pensada para cuidadores y familiares. Ofrece pautas sencillas para prevenir y detectar problemas urinarios en personas con Alzheimer. No sustituye la valoración ni las indicaciones del equipo de salud.
1️⃣ Comprender lo que ocurre
El Alzheimer puede alterar la percepción de la vejiga llena y la capacidad de recordar que
hay que orinar. Esto puede dar lugar a:
– Retención de orina: la persona no avisa ni va al baño.
– Incontinencia: pierde orina sin darse cuenta.
2️⃣ Hábitos que ayudan
– Rutina fija: llevar a la persona al baño cada 2–3 horas durante el día, y siempre antes de
dormir.
– Acceso fácil: ropa cómoda, luz nocturna y baño sin obstáculos.
– Hidratación adecuada: ofrecer agua varias veces al día; limitar líquidos solo si lo indica el
médico.
– Supervisión amable: acompañar con calma, sin reproches.
3️⃣ Señales de alerta
Acudir al profesional de salud si observas:
– Abdomen hinchado o duro.
– Dolor o malestar al orinar.
– Orina con olor fuerte, turbia o con sangre.
– Goteo constante o incapacidad total para orinar.
– Fiebre, cansancio o confusión más marcada.
4️⃣ Cuándo consultar al médico
– Si aparece cualquiera de los signos anteriores.
– Si la persona pasa más de 6–8 horas sin orinar o produce muy poca cantidad.
– Ante cambios bruscos en el patrón urinario.
5️⃣ Consejos para el cuidador
– Mantén un registro de horarios y volumen aproximado de orina (si es posible).
– Ajusta expectativas: la pérdida de control no es intencional.
– Busca apoyo: grupos de cuidadores o profesionales de enfermería geriátrica pueden
orientarte.